PRONOSTICO Y PREVENCION


Pronóstico




Dado que la discapacidad intelectual coexiste en ocasiones con graves problemas orgánicos, la esperanza de vida de estas personas suele verse disminuida, según el problema de que se trate. En general, cuanto más grave es la discapacidad cognitiva y cuantos más problemas orgánicos tenga la persona, menor es su esperanza de vida. Sin embargo, en ausencia de problemas orgánicos, una persona con discapacidad intelectual leve tiene una esperanza de vida relativamente normal, y la asistencia sanitaria está mejorando los resultados sanitarios a largo plazo en personas con todo tipo de discapacidades intelectuales. Muchas personas con discapacidad intelectual atienden a su cuidado personal, hacen vida independiente y pueden ser empleados con éxito en trabajos que cuentan con el apoyo adecuado.

Prevención


La prevención se aplica a los trastornos ambientales, genéticos e infecciosos, como también a las lesiones por traumatismo.

El síndrome alcohólico fetal es una causa de discapacidad intelectual altamente frecuente y totalmente evitable. Muchas asociaciones se ocupan de la prevención de este efecto y orientan muchos de sus esfuerzos a alertar a las mujeres de las graves consecuencias de consumir alcohol durante el embarazo.


Los médicos recomiendan pruebas genéticas a las personas que tienen un miembro de la familia u otro hijo con un trastorno hereditario conocido, especialmente los relacionados con la discapacidad intelectual, como la fenilcetonuria, la enfermedad de Tay-Sachs o el síndrome del cromosoma X frágil. La identificación de un gen asociado a un trastorno hereditario permite a los consejeros genéticos ayudar a los padres a comprender el riesgo de tener un hijo afectado.

Las mujeres que planean quedarse embarazadas deben recibir las vacunaciones necesarias, especialmente contra la rubéola. Las que son vulnerables a trastornos infecciosos que pueden ser perjudiciales para el feto, como la rubéola y el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH), deben hacerse pruebas antes de quedarse embarazadas.

El cuidado prenatal adecuado reduce el riesgo de tener un hijo con discapacidad intelectual (DI). El consumo de un suplemento vitamínico denominado ácido fólico antes de la concepción y al comienzo del embarazo, ayuda a evitar ciertos tipos de anomalías cerebrales, especialmente los defectos del tubo neural.

Los avances en los trabajos de parto y en el alumbramiento, así como en los cuidados de los prematuros, han ayudado a reducir el índice de discapacidad intelectual relacionado con el parto prematuro.

Durante el embarazo se realizan ciertas pruebas, como la ecografía, la amniocentesis, la biopsia de vellosidades coriónicas y análisis de sangre con el fin de identificar enfermedades que derivan en discapacidad intelectual. Frecuentemente se practica una amniocentesis o una biopsia de vellosidades coriónicas a las mujeres con un alto riesgo de tener un hijo con síndrome de Down, especialmente las de 35 años o mayores, y a las mujeres con antecedentes familiares de trastornos metabólicos.


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